martes, 5 de mayo de 2009

SELECTO AMBIGUO

A mi edad pienso que he vivido todas las experiencias sexuales posibles (de acuerdo, pueda que sea, como todos los hombres, un poco exagerado), pero ninguna como aquellas de los quince, dieciséis años, en las últimas filas de los cines de sesión continua: acariciar, primero,las rodillas bajo la falda, después pasar la mano por los muslos, despacio, despacio, y llegar hasta el sexo, siempre avergonzado y húmedo, abrir la blusa y notar los jóvenes pezones de piedra entre los dedos...
Saber como es una mujer desnuda sólo por el tacto; no había,entonces, otra forma.
Irrepetible, inolvidable todo..., hasta que llegaba la interrupción obligatoria en los descansos, entre película y película; en la pantalla un cartel cuyo significado nuncaentendía: "Visiten nuestro selecto ambiguo".
¿O era "Visiten nuestro selecto ambigú"?Vaya usted a saber, han pasado tantos años y mi cabeza ya no.

Luis Alcocer

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