domingo, 3 de mayo de 2009

“Matrix Recargado” en el súper

“Buenos Aires: vida cotidiana y alienación” es el título de un viejo libro de Juan José Sebrelli. Y yo me siento parte de ese título.Se trabaja tanto en este rinconcito del mundo y se disfruta poco. Estamos perdiendo alegría de vivir al con-vivir con un mundo que hasta hace pocos años no tenía tanto espacio en mi país: ese de las chapas y el cartón, de la falta de jabón y dientes, de la pobreza que puede verse en la calle, en las iglesias, en las compras, cuando la persona que está al lado nuestro mira cien veces el precio de un producto que vale centavos y finalmente lo deja en el estante con resignación, en el banco, con los viejos esperando cobrar una miseria después de aportar al sistema toda la vida. Quisiera que el efecto K hubiese sido fulminante para desterrar todo esto, pero lo único que puedo, por ahora, es ayudar en lo menudo cuando alguien cercano necesita y seguir adelante intentando aceptar las cosas buenas de la vida que, en mi caso pasan por el pequeño bienestar burgués de comer todos los días, vestir con dignidad y educar a mis hijos a pesar del body piercing. Por estos días, mi hermosa ciudad y la rutina me producen una cierta alienación, un levitar interior, mientras realizo lo mejor que puedo las tareas cotidianas. Estoy esperando con gran ansiedad la llegada de la primavera. Sueño con que se vaya la neblina que invade por la mañana mi ventana y que, a veces amenaza con opacar mi vida. Ingenuamente, como si un cambio de estación pudiera obrar milagros.Esos pensamientos melancólicos me invaden pasillo tras pasillo mientras pongo en el changuito el aceite y los fideos. En eso, veo avanzar entre las góndolas a un joven muy buen mozo vestido de negro. Saco más bien largo y pantalón con rayas impecables, camisa que parece sacada del estante de la tienda y puesta en el cuerpo con el cartoncito que les sostiene el cuello. Discreta corbata de seda y maletín de marca. La verdad, a las diez de la mañana en el super ese muchacho no cuadra para nada. En medio de señoras de campera y gorro u obreros de algún taller vecino que van por el pan para el desayuno, es insólito encontrar a alguien así, por lo que decido observar a la distancia.Cuál no será mi sorpresa cuando comienzan a llegar por todas partes otros tantos jóvenes igual de negro el traje y de almidonada la camisa, igual de lustrados los zapatos y discretas las corbatas. Tengo la sensación de que mi levitar espiritual me ha trastornado y Matrix recargado se traslada a Buenos Aires. Ya son más de cien los hombrecitos de portafolio caro y mirada perdida en el horizonte. Son tan igualitos unos a otros que marean, no hay nada que los diferencie, parecen calcados, generados por una máquina, por un diseño artificial. Se ven como inhumanos. Me froto los ojos y pienso que tanto ir al cine con Fernando me hace tener experiencias casi místicas, sublimes, tal vez, en algún lugar del primer mundo se esté gestando gente para solucionar los problemas del tercero y estos jóvenes sólo sean un grupo comando de la bondad. Tal vez sólo sea una convención de ayudadores, un grupo de tareas especiales para colaborar en la resolución de los muchos problemas que aquejan a este mundo, no solamente a mi país.La realidad se impone a continuación, porque en el patio de comidas cuelga un pasacalle: “Convención de proveedores del Supermercado XX”¿Así que de eso se trataba? Me gustaba más lo que mi imaginación calenturienta había pergeñado. Eran sólo señores que buscaban venderle a XX sus productos y para hacerlo recurrían a la seguridad de verse exactamente igual a su competidor, a la tranquilidad infinitamente mínima de verse igual al otro, a escabullirse en la mediocridad y el anonimato. Si yo fuese Gerente de Compras de XX sólo recibiría a los que se animaran a vestir de verde, de violeta y colorado, con plumas de avestruz en el sombrero o con andrajos, que mucha falta hacen a este mundo los Dartagnan y Athos, los Porthos y Aramis, los Tom Sawer, los Huck, los Robinson Crusoe y mucho menos los Matriz recargados.
Cati Cobas

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